segunda-feira, 10 de outubro de 2016


Bombardeiros russos dançam com a morte

nos céus da Europa


Luis Dufaur

O facto foi revelado posteriormente visando amortecer o seu impacto previsível.

Em 22 de Setembro, dois bombardeiros nucleares russos Tupolev TU-16 ingressaram no espaço aéreo europeu pelo norte da Noruega e chegaram próximo de Bilbao, Espanha, antes de regressar às suas bases, noticiou o «Le Figaro» de Paris.

A invasão teve um carácter provocatório e relembrou os piores momentos de tensão da Guerra Fria. Os bombardeiros foram sendo acompanhados por dez aviões de quatro países europeus: Noruega, Grã-Bretanha, França e Espanha.

Um Tupolev Tu 160 escoltado por um jacto francês.

Os intrusos não aceitavam comunicações nem contacto algum. Os dois foram interceptados a uma centena de quilómetros da costa da Bretanha por caças Rafale franceses, segundo o site do ministério da Defesa em Paris.

E daí, desviaram para a Espanha onde foram interceptados por caças bombardeiros F18. A dança da morte durou quatro horas.

O Tupolev Tu-160 Blackjack é um grande bombardeiro supersónico construído no fim dos anos 1970 em plena era soviética. É o maior supersónico do mundo e está destinado a ataques a grandes distâncias. Pode e leva entre 12 e 24 misseis, com ogivas nucleares.

O avião só teve o seu baptismo de fogo em Novembro de 2015 bombardeando a população civil na Síria. Vladimir Putin ordenou modernizá-los e relançar a sua produção, pois encontram-se deteriorados pelo tempo e desfasados tecnologicamente.

A provocação desta envergadura foi a segunda em 2016. A anterior em costas francesas aconteceu em Fevereiro. Nessa ocasião dois Blackjack fizeram um percurso análogo.

O chefe do Estado Maior da Força Aérea francesa, general André Lanata, explicou à France Press que esse tipo de manobras «faz parte das gesticulações russas», segundo «Le Figaro».

Só um dos Tu-160 que protagonizou o incidente
pode levar entre 12 e 24 mísseis com ogivas atómicas.

Outros atritos aconteceram com grandes bombardeiros russos Tu-95 Bear sobre o Canal da Mancha em datas recentes.

O jornal «La Vanguardia» de Barcelona sublinhou que a irrupção sem aviso prévio dos aviões de ataque vindos da Rússia, constituíram «um insólito e provocativo movimento da parte de Moscovo».

O maior jornal catalão sublinhou o facto de os bombardeiros terem chegado até Bilbao, grande cidade no mar Cantábrico onde foram afastados pelos F18 espanhóis.

Quatro bases aéreas francesas estão em estado operacional permanente para defender o território. Em caso de alerta, os interceptores encostam-se aos intrusos suspeitos e tentam comunicar.

Se o intruso não responde ou o nível de ameaça parece alarmante, só o primeiro-ministro pode dar a ordem de abrir fogo.

Os aviões russos habitualmente não respondem, e criam um enigma a respeito dos seus objectivos, por certo não amigáveis.

Mas o Kremlin sabe que tem bons amigos ou opositores moles nos governos da União Europeia e que não tem a temer uma reacção firmes, até que um dia aconteça o irreparável.

Em terra, milhões de cidadãos cuidam das suas actividades ou entretenimentos talvez sem perceber que sobre as suas cabeças dá-se um duelo delicado que pode extinguir as suas vidas e bens sem aviso prévio.





domingo, 9 de outubro de 2016


Da invasão migratória à guerra civil


Roberto de Mattei

Hasta los más reacios comienzan ya a abrir los ojos. Existe un plan organizado para desestabilizar Europa mediante la invasión migratoria. Este proyecto viene de lejos. Desde los años noventa, en el libro 1900-2000. Due sogni si succedono: la costruzione, la distruzione (Fiducia, Roma 1990), describí este proyecto con las palabras de algunos de sus apóstoles, como Umberto Eco y el cardenal Carlo Maria Martini.

Eco escribía: «Actualmente en Europa no nos encontramos ante un fenómeno de inmigración. Asistimos a un fenómeno migratorio (…) y como todas las grandes migraciones tendrá como resultado final una reordenación étnica de los países de destino, un inexorable cambio de costumbres, una hibridación imparable que mutará estadísticamente el color de la piel, cabello y ojos de la población». Por su parte, el cardenal Martini consideraba necesaria «una selección profética» para entender que «el proceso migratorio en acto desde un Sur cada vez más pobre hacia un Norte cada vez más rico es una gran oportunidad ética y civil para una renovación, para invertir el proceso de decadencia consumista que está en Europa Occidental».

En esta perspectiva de destrucción creadora – comentaba en mi ensayo –, «no serían los inmigrantes los que tendrían que integrarse en la civilización europea, sino todo lo contrario: Europa se habría de desintegrar y regenerar gracias a la influencia de las etnias que la ocupan (…) Es el sueño de un desorden creador, de una conmoción semejante a la que infundió nueva vida a Occidente en la época de las invasiones bárbaras para generar la sociedad policultural del futuro».

El plan consistía, y sigue consistiendo, en destruir los estados nacionales y sus raíces cristianas, no para construir un superestado, sino parar crear un no estado, un horrendo vacío en el que todo lo que tenga apariencia de verdadero, de bueno o de justo se suma en el abismo del caos. La postmodernidad es esto: no es un proyecto de construcción, como lo fue la pseudocivilización nacida del humanismo y del iluminismo que desembocó más tarde en los totalitarismos del siglo XX, sino una utopía nueva y diferente: la de la desconstrucción y la tribalización de Europa. El fin del proceso revolucionario que desde hace bastantes siglos agrede nuestra civilización es el nihilismo; «la nada en armas», según la feliz expresión de monseñor Jean-Joseph Gaume (1802-1879).

Han pasado los años y la utopía del caos se ha transformado en la pesadilla que estamos viviendo. El proyecto de disgregación de Europa, descrito por Alberto Carosa y Guido Vignelli en su documentado estudio L’invasione silenziosa. L’«immigrazionismo»: risorsa o complotto? (Roma 2002), se ha convertido en un fenómeno de proporciones épicas. Quien denunciaba este proyecto era tildado de profeta de desgracias. Hoy nos dicen que se trata de un proceso imparable. Que debe ser dirigido pero no se puede frenar.

Lo mismo se decía del comunismo en los años setenta y los ochenta, hasta que llegó la caída del muro de Berlín y demostró que en la historia nada es irreversible excepto la ceguera de los tontos útiles. Sin duda, entre esos tontos útiles habría que contar a los alcaldes de Nueva York, París y Londres, Bill de Blasio, Anne Hidalgo y Sadiq Jan, que el pasado 20 de septiembre, con ocasión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en una carta publicada en el New York Times titulada Los inmigrantes son nuestra fuerza, hicieron un llamamiento a «tomar medidas decisivas para garantizar socorro y un refugio seguro a los prófugos que escapan de la guerra y los inmigrantes que huyen de la miseria».

Los centenares de millares de inmigrantes que arriban a nuestras costas no huyen de la guerra ni de la miseria. Son jóvenes que gozan de inmejorable salud, bien presentados y sin señales de heridas ni de desnutrición como las que tienen quienes proceden de donde hay guerra o hambre.

Dirigiéndose al Parlamento Europeo el pasado 26 de septiembre, el coordinador de la lucha antiterrorismo en la Unión Europea, Gilles de Kerchove, denunció una infiltración masiva del ISIS entre los inmigrantes. Pero aunque los terroristas fuesen una minoría exigua entre ellos, todos los inmigrantes clandestinos que desembarcan en Europa son portadores de una cultura antitética a la cultura cristiana occidental.

Los inmigrantes no desean integrarse en Europa sino dominarla; si no por las armas, con el vientre de sus mujeres y de las nuestras. Dondequiera que se instalan esos grupos de jóvenes varones mahometanos, las europeas quedan encintas, se forman nuevas familias mixtas sometidas a la ley coránica, y esas nuevas familias solicitan al Estado mezquitas y subsidios económicos. Todo ello con el apoyo de los alcaldes, gobernadores provinciales y parroquias católicas.

La reacción popular es inevitable, y en países con alto influjo migratorio como Francia y Alemania se está volviendo explosiva. «Estamos al borde de una guerra civil», ha declarado Patrick Calvar, director de la Dirección General de Seguridad del Ministerio del Interior galo, ante una comisión parlamentaria (Le Figaro, 22 de junio de 2016). Por su parte, el gobierno alemán ha redactado un plan de defensa civil de 69 páginas en el que se invita a la población a hacer acopio de alimentos y agua y «prepararse de modo apropiado para una eventualidad que pudiera poner en peligro nuestra existencia» (Reuters, 21 de agosto de 2016).

¿Quiénes son los culpables de esta situación? Sería preciso buscarlos en más niveles. Como es natural, está la clase dirigente postcomunista y sesentiochista, que ha tomado las riendas de la política europea; están también los intelectuales que han elaborado teorías deformes en el campo de la física, la biología, la sociología y la política; también los lobbies, la Masonería y los potentados financieros que actúan unas veces en las tinieblas y otras a la luz del día. Conocido, por ejemplo, es el papel desempeñado por el financista George Soros y su fundación internacional Open Society.

A raíz de un ataque de hackers, más de 2.500 correos electrónicos han sido sustraídos al magnate húngaro-estadounidense y difundidos en Internet a través del portal DC Leaks. Por la correspondencia privada robada a Soros se ha sabido que financia actividades subversivas en todos los campos, desde la agenda LGTB hasta el movimiento pro inmigración. Basándose en dichos documentos, Elizabeth Yore, en una serie de artículos publicados en The Remnant, ha demostrado también el apoyo directo e indirecto de Soros al papa Bergoglio y algunos de sus más estrechos colaboradores, como el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga y monseñor Marcelo Sánchez Sorondo.

Se observa una objetiva convergencia estratégica entre George Soros y el papa Francisco. La política de acogida, presentada como la religión de los puentes, opuesta a la religión de los muros, se ha convertido en el hilo conductor del pontificado de Francisco, hasta el punto de que hay quien se pregunta si no se favoreció su elección con miras a ofrecer a los artífices de la invasión migratoria el apoyo moral que necesitaban. Lo que es cierto es que hoy en día avanzan parejas la confusión en la Iglesia y en la sociedad. El caos político prepara la guerra civil, y el religioso abre la puerta a los cismas, que son una especie de guerra civil religiosa.

El Espíritu Santo, no siempre correspondido por los cardenales reunidos en cónclave, no cesa sin embargo de actuar, y nutre actualmente el sensus fidei de quienes se oponen a los proyectos destinados a demoler la Iglesia y la sociedad. La Divina Providencia no los abandonará.






Perseguição aos cristãos sírios

no Oriente e no Ocidente.


Crimes de guerra russos visam forçar migrações


Luis Dufaur

Há algo de profundamente enganoso e podre nos promotores dessas migrações, que ocupam as mais altas posições no Ocidente e fingem revestir-se de abundante palavreado humanista e cristão.

Os cristãos na Síria «estão dispostos a dar as suas vidas e a que as suas cabeças sejam cortadas para testemunhar Jesus Cristo», afirmou a religiosa missionária Maria de Guadalupe.

Ela está na cidade de Aleppo há cinco anos e vive o drama da perseguição cristã desencadeada pelo Estado Islâmico, informou ACI Digital.

Na Síria, os católicos voltam-se especialmente para Nossa Senhora de Lourdes.

A irmã, que é do Instituto do Verbo Encarnado (IVE), passou 18 anos na Terra Santa, no Egipto, e desde 2011 está na Síria. Teve a possibilidade de se ir embora deste país quando começou a guerra, mas decidiu ficar.

«Eu realmente acredito que Deus lhes dá, como retribuição pela sua generosidade, fortaleza para ir até as últimas consequências», sustentou a religiosa.

Trata-se dos «mártires dos nossos tempos», que «estão dispostos a entregar tudo, inclusive o bem mais precioso que é a própria vida». Eles também «confiam nas orações do resto do mundo cristão que os apoia».

A missionária explicou que, pela primeira vez em alguns anos, o Estado Islâmico está a retroceder e algumas cidades estão a ser recuperadas. Isto faz com que os rebeldes «queiram mais vingança e intensifiquem os ataques aos civis».

Do mesmo modo, denunciou que «o cristianismo ocidental tem pouco acesso às informações do que realmente está a acontecer, porque os meios de comunicação internacionais mais importantes não estão a divulgar as notícias e isto não é uma casualidade».

A religiosa insistiu que «os cristãos perseguidos na Síria e no Iraque confiam nas orações do resto do mundo». Portanto, concluiu a Irmã Maria de Guadalupe, «eu não considero uma ignorância culpável do mundo cristão ocidental», mas uma «anestesia provocada».

A religiosa dá exemplos disso.

«O lógico seria que os países islâmicos, por exemplo, os países do Golfo, que são muitos ricos, abrissem as suas fronteiras para receber os seus irmãos refugiados muçulmanos», explicou, segundo o site Actuall.

A irmã Maria de Guadalupe é missionária na Síria e Oriente Médio há 18 anos.

Observamos que a afinidade religiosa, a proximidade geográfica, a riqueza dos países petrolíferos do Golfo e a sua necessidade de mão-de-obra fazem deles o destino natural dos asilados muçulmanos do Próximo-Oriente.

Mas há uma «anestesia provocada» dessa opção natural para aliviar os necessitados. Nos jornais ocidentais, nos órgãos internacionais e do Vaticano só se fala e só se exige da imigração islâmica que vá para Europa, cujas raízes são cristãs, que exigem uma viagem em que morrem milhares, onde não há trabalho e cujas línguas são outras.

Que estranho facto está acontecendo nas capitais ocidentais e na Santa Sé para não verem a contradição?

A irmã Maria de Guadalupe pergunta porque é que aqueles que gastam milhões de euros construindo mesquitas na Europa não acolhem os mais necessitados.

«Porque não fazem isso? Seria conatural e muito mais simples adaptarem-se na sua própria religião e nas suas próprias terras. Então a Europa poderia receber os seus irmãos cristãos. Isto não é discriminação, mas perceber simplesmente que a caridade não significa ‘bonismo tolo’».

Bombas russas miram a população civil e hospitais em Aleppo.
EUA, França e Grã-Bretanha falam em «crimes de guerra».
A Rússia quer as migrações que caotizam Europa, a sua maior vítima visada
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Soror Maria de Guadalupe também denuncia as falsas propagandas de demagogos humanitários e de eclesiásticos sobre a origem dos refugiados que entraram na Europa no último ano.

Com toda a sua experiência, denúncia que os imigrantes não foram impulsionados pela guerra na Síria. «Há de tudo. Há na Alemanha famílias da nossa paróquia de Aleppo, que conseguiram chegar e estão aterrorizadas».

Entre os factos que os grandes meios de comunicação e os demagogos políticos e eclesiásticos não contam, está o caso de uma cristã que foi parar à Alemanha fugindo da perseguição religiosa e que está a ser maltratada pelos muçulmanos em território europeu.

«Após tudo o que sofreram para chegar, estão padecendo maus-tratos horrorosos da parte dos refugiados muçulmanos com os quais foram alojados.

«Eles obrigam os cristãos a rezar cinco vezes por dia com eles e as mulheres são obrigadas a cobrirem-se como muçulmanas.

«Estão fugindo da perseguição religiosa na Síria, chegam à Europa, terra cristã, e sofrem essa perseguição em pleno coração do continente», disse a religiosa.

Há algo de profundamente enganoso e podre nos promotores destas migrações, que ocupam as mais altas posições no Ocidente e fingem revestir-se de abundante palavreado humanista e cristão.





quarta-feira, 5 de outubro de 2016


Uma fraude e um perigo chamados Sócrates


João Marques de Almeida, Observador, 2 de Outubro de 2016

Sei que muita gente está convencida que Sócrates jamais regressará ao primeiro plano da política, mas a verdade é que o tempo de crise e de populismo em que vivemos é perfeito para alguém como ele.

Sócrates é simultaneamente a maior fraude e o homem mais perigoso da política portuguesa. E ninguém julgue que abandonou a política. Nunca o fará. Nunca fez outra coisa e não sabe fazer mais nada. Comecemos pela fraude. Nas recentes aparições, Sócrates anunciou que iria publicar um novo livro. Chama-se, aparentemente, Carisma. Sócrates e os livros remete-nos para uma das maiores fraudes da vida literária nacional durante os últimos anos, o seu primeiro livro, A Confiança no Mundo. Segundo relatos públicos, nunca desmentidos, não terá sido escrito por Sócrates. Aliás, gostaria que um jornalista investigasse se Sócrates chegou a acabar o mestrado. Terá Sócrates o grau de mestre? Ou será um mestre como era engenheiro?

Mas pior do que as dúvidas sobre a autoria do livro, foi o episódio bizarro e vergonhoso de distribuir dinheiro por colaboradores para comprarem centenas de cópias de uma só vez para colocar o livro nos tops das vendas. Um homem que pensa e executa uma fraude destas é capaz de quase tudo. Quando o novo livro for publicado, como poderemos estar certos que o autor é mesmo Sócrates? E se não for Sócrates, quem será o verdadeiro autor? E se é um livro de colaboração entre dois autores, inteiramente legítimo, por que não assinam os dois? Parece que Sócrates tem necessidade de viver permanentemente na mentira, de construir uma personagem que não existe na realidade. Quis parecer mais rico do que é, vivendo com luxos claramente acima do que os rendimentos declarados permitiriam. Ele próprio admitiu que durante anos viveu com ajudas financeiras de um amigo, o que não é habitual nem, na minha opinião, digno no caso de um homem adulto com responsabilidades públicas. Agora parece ter necessidade de passar uma imagem de intelectual e de académico, igualmente falsa. Na vida de Sócrates, tudo parece estranho e postiço. Depois dos envelopes do amigo, vieram os livros de outro amigo. Tudo isto é fraudulento. E não estamos a falar de uma cidadão comum, mas de um antigo ministro e primeiro-ministro.

Passemos agora ao perigo. Ao contrário de muitos, li o livro de José António Saraiva. Para mim, a revelação mais significativa do livro, e sobre a qual não vi ainda qualquer referência, é o facto de Proença de Carvalho e de Pinto Monteiro almoçarem frequentemente a dois. Numa altura em que Sócrates estava a ser investigado, o facto do seu advogado e do Procurador-Geral da República encontrarem-se com regularidade parece-me grave. De duas uma, é mentira e os visados já deveriam ter desmentido Saraiva. Se não desmentem, assumo que será verdade. Se for verdade, é mais um elemento para confirmar a teia de poder que Sócrates construiu durante os seus anos de São Bento.

Mas também li o livro de Fernando Lima, Na Sombra da Presidência. Lendo o livro e recordando o período entre 2005 e 2011, a estratégia de poder de Sócrates foi impressionante. Para ele, não havia limites. Tudo valia. A sua estratégia de poder consistia em controlar o sistema de informações, a justiça, a banca e a comunicação social. O controlo dos quatro pilares centrais da sociedade moderna dar-lhe-ia um poder quase absoluto.

Sócrates criou um sistema de informações a partir do seu gabinete, sem qualquer controlo democrático. Usava, sem escrúpulos, o seu poder de nomeação para controlar a justiça. A imagem de Pinto Monteiro e de Noronha Nascimento no lançamento do seu primeiro livro constitui um dos momentos mais embaraçosos da vida pública nacional. Até nas faces dos próprios se via o embaraço. Na banca, controlava a Caixa Geral de Depósitos – e hoje os portugueses ainda estão a pagar por isso –, aliou-se a Ricardo Salgado e conquistou o BCP; ou seja, os três maiores bancos portugueses. Na comunicação social, usou uma empresa controlada pelo Estado, a PT (a qual ajudou a destruir mais tarde com o negócio ruinoso da fusão com a Oi), para tentar comprar o canal de televisão que mais o criticava, a TVI.

Tudo isto revela um homem sem escrúpulos que não hesita em usar os meios ao seu dispor para aumentar o seu poder de um modo ilimitado. Mostra um político que não sabe lidar com as críticas e com o pluralismo. Evidencia um tipo paranoico para o qual a vida pública se reduz a uma luta sem quartel contra os seus inimigos. Sócrates olha para a política como Hobbes e Carl Schmidt. Uma pessoa destas no poder constitui um perigo para a liberdade e para a democracia portuguesa.

Ora, este é o homem que tem um plano para regressar ao poder politico. A tentativa de transformar o caso judicial num ataque politico mostra que Sócrates nunca deixou a política. Se não for condenado, voltará em força e será de novo perigoso. O seu objectivo é Belém e a presidencialização do regime. Por isso, os seus grandes adversários são Marcelo Rebelo de Sousa e António Costa. Não foi por acaso que atacou os dois nas suas intervenções públicas recentes. Sei que muita gente está convencida que Sócrates jamais regressará ao primeiro plano da vida política. Mas o tempo de crise e de populismo em que vivemos é perfeito para alguém como Sócrates. Há pouco mais de um ano, todos diziam que Trump nunca seria o candidato republicano. Não só é, como pode ser Presidente. Os tempos estão perigosos e, por isso, bons para os homens perigosos.






Os ricos, nossos amigos


Helena Matos, Observador, 2 de Outubro de 2016

Criar ricos é muito mais fácil do que criar riqueza. Basta alterar por decreto o valor do património que faz de cada um de nós um rico. Não duvido que dentro de pouco tempo seremos todos ricos.

Os ricos são muito nossos amigos e muito úteis. Sem os ricos não se pode governar porque são os ricos quem tem o dinheiro que os governos dão aos pobrezinhos, aos remediados, à classe média e também aos ricos seus amigos.

Os ricos têm, no banco, o dinheiro que permite aumentar as pensões de miséria e são donos das casas que devem pagar mais impostos para acabar com a privatização dos transportes e de caminho com as obras no Palácio da Ajuda. Os ricos fazem muita falta. Temos até de construir estufas para produzir mais ricos porque cada vez precisamos mais deles. Afinal sem ricos não há dinheiro e sem dinheiro não há políticas para virar a página da austeridade.

Se cada rico depois de pagar os seus impostos ainda pagar mais dez euros para aumentar as pensões e mais dez para ficarmos com os Mirós e mais dez para termos medicamentos nos hospitais e mais dez para os artistas fazerem cultura e mais dez para que as florestas não morram e mais dez para o direito à habitação e mais dez para que os carros sejam eléctricos e mais dez para que aumente o número de professores sem turma e mais dez para que o que for preciso, libertamo-nos de vez do problema da falta de crescimento da economia. Basta ir buscar dinheiro aos ricos.

Tal como no passado possuir uma vaca afiançava a sobrevivência do agricultor, agora ter um rico guardadinho só para si não no estábulo mas na Autoridade Tributária garante a cada um de nós a manutenção dos direitos atribuídos pelos nossos governos quando pensam em eleições. Os governos que não são nossos amigos pretendiam que o dinheiro viria do investimento e da economia. Mas depois deu-se esta revolução que tudo mudou: se cada um de nós domesticar um rico tem garantida a sua sobrevivência e a libertação da selva dos mercados. Claro que um rico dá para mais do que uma pessoa (desde que o nosso concidadão José Sócrates não entre nesta aritmética!) mas é precisamente para isso que existe o Governo: para repartir com justiça a riqueza de cada rico.

A domesticação dos ricos é por isso o passo mais importante nas nossas vidas desde a domesticação dos animais feita pelos nossos antepassados. Obviamente que tal como no Neolítico os animais resistiam à domesticação também os ricos nem sempre aceitam a mudança. Os mais difíceis de domesticar são mesmo aqueles que se obstinam em dizer que não são ricos, que trabalham e poupam… Enfim, arcaísmos! Importante, importante é saber a cada momento se estamos diante de um muito rico, um rico ou apenas um bocadinho rico. Quem sabe um dia teremos um ricómetro ou seja uma geringonça que no próprio instante determina o nosso grau de riqueza!

Mas seja qual for o grau de riqueza, um rico que em 2016 em Portugal não mostra o que tem, é como uma vaca que no século passado, depois de em vida ter dado leite, se recusasse, depois de morta, a dar a carne para comermos, a pele para a indústria dos curtumes, os chifres para os pentes e cabos de talheres sem esquecer os tendões que também serviam para qualquer coisa que agora não me lembra mas que a dona Maria que regia a primeira e a segunda classes garantia ser muito importante: «na vaca tudo se aproveita» – dizia a dona Maria e nós, aprendizes das primeira letras, repetíamos-lhe a lição com rigores de magarefe.

Felizmente que no novo tempo as criancinha só fazem redacções sobre as vantagens do comércio justo da quinoa e as vacas passaram a seres sencientes, a saber criaturas com os direitos dos humanos mas sem os seus deveres nomeadamente os fiscais o que pode levar a que vários ricos, manhosos como é seu hábito, invoquem sentir-se animais unicamente para não pagarem taxas. A possibilidade de vermos aparecer transgender fiscais desde já deve merecer a atenção do senhor Ralha «vale tudo para cobrar mais impostos» pois não se vê como podendo uma pessoa mudar de sexo unicamente porque lhe apetece não há-de passar de homem para cão quando lhe der fiscalmente na gana.

Mas continuando, a domesticação dos animais é hoje uma recordação de um passado em que aos animais estava reservado um papel submisso. Civilizados como somos agora só bebemos leite de soja – donde não nos podemos esquecer de pedir mais dez euros aos ricos para que os produtores de leite de vaca deixem o leite para os bezerros e também mais dez euros para reconverter os produtores de carne de vaca em produtores de trevos de quatro folhas para alimentar os animais salvos dos matadouros. Mais cedo ou mais tarde teremos de pedir desculpa aos animais por todos os assados, costeletas e guisados s em que os transformámos. Por todas as cargas que carregaram. Por todos os campos que lavraram… E pensar que tanto sofrimento foi inútil! O segredo da riqueza estava ali ao alcance da nossa mão. Bastava ter imaginação. Bastava sonhar. Bastava ousar… Domesticam-se os ricos, dá-se um rico a cada cem pobres (mais uma vez, não esquecer que José Sócrates não pode entrar nestas contas porque elas ainda não contemplam fatinhos em Rodeo Drive) e está resolvido o problema.

Àqueles desmancha-sonhos que se estão a perguntar como resolver o problema da reposição de ricos para continuar a garantir que nunca faltarão contas bancárias onde ir buscar o dinheiro para sustentar esta nova economia, chamo a atenção que a reposição de stocks, ou se quisemos o problemas das prateleiras vazias (de medicamentos ou de ricos é o mesmo) sempre foi uma marca do socialismo e não foi por causa desse por assim dizer somenos que o socialismo deixou de se apresentar como uma alternativa política válida e para mais humanista. De qualquer modo essas angústias só assistem a quem ignora as potencialidades do Diário da República. Afinal é mais fácil criar ricos do que abastecer supermercados na Venezuela, garantir em Portugal material no SNS até ao final deste ano e sobretudo é muito mais fácil criar ricos do que riqueza. Basta alterar por decreto o valor do património que faz de cada um de nós um rico. Não duvido que dentro de pouco tempo seremos ricos a partir dos mil euros no banco.

Portugal acabará com onze milhões de ricos. E naturalmente com António Costa de sorriso estampado no rosto a congratular-se pelo seu sucesso no combate à pobreza.





sábado, 1 de outubro de 2016


Orçamento do Estado:

O extraordinário mundo da política de ilusões


Helena Garrido, Observador, 29 de Setembro de 2016

Os números mostram-nos uma realidade diferente da narrada pelo Governo. À medida que 2016 chega ao fim percebemos que a receita é irrepetível em 2017. Os alertas estão aí a começar pelo FMI.

«2016 e 2017 não são nem nunca poderão ser 2011». A declaração é do Presidente da República na abertura do terceiro Fórum do Turismo. Numa só frase, Marcelo Rebelo de Sousa resumiu aquilo que se receia que nos possa acontecer. Para não repetirmos 2011, agora como tragédia, parece óbvio que o Governo vai ter de alterar a combinação de políticas, que lhe garantiu o acordo com o Bloco de Esquerda e o PCP e a subida ao poder. As ilusões chegam ao fim, mesmo que a habilidade política de António Costa consiga manter alguma ilusão.

Um dos mais interessantes aspectos da governação de António Costa é sem dúvida o poder de criar ilusões, de fazer acreditar que a «austeridade» acabou. As mensagens políticas e especialmente as ferramentas económicas usadas são extraordinárias, e umas alimentam as outras, possibilitando a repetição da frase «prometemos e cumprimos».

Prometeu-se reduzir impostos e aumentar os rendimentos. É uma realidade. Prometeu-se e cumpriu-se, de facto. Mas quando se olha para os grandes números o que se descobre é uma interessante engenharia política. Os dados da receita fiscal de Janeiro a Agosto dão-nos uma fotografia, em números, do que se está a passar. A descida registada na receita dos impostos directos é praticamente igual à subida que se verifica na tributação indirecta (pouco mais de mil milhões de euros).

Ou seja, na economia como um todo, não existe uma descida nos impostos. Há uma alteração do perfil da tributação. O actual Governo reforçou a componente dos impostos «narcotizantes», aqueles que nem reparamos que estamos a pagar, e regressivos.


No limite, a política de impostos deste Governo pode estar a ser até mais injusta – no sentido que se traduzir em menos equidade – do que a do anterior Executivo. Um imposto indirecto é cego ao rendimento. Mas, argumenta-se, é preciso olhar para os impostos que estão a aumentar, o maior contributo vem do ISP e esse afecta apenas os que usam o carro. O contra-argumento: num país em que os transportes públicos servem mal ou não servem de todo os cidadãos, a probabilidade de boa parte das pessoas estarem a pagar mais impostos ou pelo menos o mesmo que anteriormente é elevada.

Se usarmos a medida mais simples de avaliar a restritividade de uma política orçamental, o saldo primário (diferença entre receitas e despesas sem os juros), também concluímos que a política orçamental de 2016 está a ser mais restritiva do que a de 2015, mesmo que seja marginalmente. O excedente primário foi da ordem dos 700 milhões de euros, até Agosto, mais cerca de cem milhões de euros do que em igual período do ano anterior.

Mas como é isso possível? À medida que vamos tendo mais números percebemos que o que mudou substancialmente foi a distribuição da austeridade. A carga fiscal deve manter-se basicamente a mesma, mas com uma distribuição diferente, e o investimento público caiu significativamente, sendo esta redução a que deverá viabilizar a queda do défice público. Neste momento tudo indica que se deverá terminar o ano com um défice inferior aos 3% do PIB.

A diferença entre a mensagem e a realidade que nos é contada pelos números é um dos milagres da política de António Costa. Está criada a ilusão de que há menos austeridade, quando na realidade estamos praticamente com o mesmo grau de aperto. Se fossemos uma grande economia sem dívida, esta receita, de ganhar confiança interna, estaria de facto a gerar uma acentuada retoma. Sendo nós uma pequena economia muito endividada, uma política de confiança sem apoio da realidade é arriscada e irrepetível.

Em 2017 o Governo não consegue repetir, pelo menos na totalidade, o que fez este ano. Poderá disfarçar parte da austeridade com mais impostos indirectos. Mas como já se percebeu, pela onda de descontentamento com o anúncio falhado de criação de um novo imposto sobre o património, a dimensão das receitas exigidas cria enormes dificuldades à construção da máscara da «não à austeridade». E é preciso mais receita, porque não será possível continuar a apoiar a queda do défice público no corte do investimento público, por causa dos fundos comunitários.

O que se está a fazer em 2016 é sem dúvida um exercício de gestão de pura política muito interessante. Todos queríamos acreditar que era possível, cansados que estávamos dos anos difíceis da era da troika. Aceitámos as ilusões de braços abertos. Mas as ilusões não mudaram, pelo menos até agora, a realidade. Nem é previsível que a conjuntura mude por força do exterior. Mais cedo ou mais tarde teremos de nos confrontar com a política económica que nos é imposta pela dívida que acumulamos.

Os alertas já aí estão. O que disse o Presidente da República, tentando desdramatizar as diferenças entre Governo e oposição, não é muito diferente das mensagens que foram sendo transmitidas nas últimas semanas pelas agências de «rating», nomeadamente pela DBRS, e pelo FMI. Estamos muito frágeis, mais frágeis agora do que há um ano. A mais pequena tempestade financeira no mundo, pode significar o encerramento das portas que nos dão acesso aos mercados financeiros internacionais.Vale a pena ler o que escreveu o FMI, nomeadamente a entrevista do chefe da missão portuguesa Subir Lall. Há políticas simples que podem ser adoptadas para melhorar a competitividade, como por exemplo ter a coragem de actuar nos preços da energia e na protecção do emprego dos que estão instalados no mercado de trabalho. É politicamente impossível alterar as leis do trabalho, compreende-se, mas o caso da energia não se percebe.

Estamos a chegar ao fim da fase das ilusões. Porque não queremos de novo 2011.